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No refutado ni discutido

2026-03-20 - 16:31

Por: Manuel Castro Tener ideas claras y éticas, no es ser fanático. Fanático es el que no admite la duda, el debate, la confrontación de ideas, sino que tiene su idea fija y quiere imponerla y no acepta las ideas contrarias. En el fútbol no tiene importancia, porque el único objetivo del fanático (si no lo fuera, se dedicaría a otra cosa) es que su equipo gane. Pero en la política, en la vida diaria sus consecuencias son fatales, dan origen a dictaduras, crímenes, racismo, regionalismo, a no admitir que el adversario podría tener razón. En la actualidad Trump o Milei “caen mal”, más por emociones que por realidades, y porque no se puede negar que tienen unos caracteres y personalidad que no son precisamente “moneditas de oro” que a todos nos caerían bien. En el Ecuador denostamos al sistema democrático, pero seguimos exigiendo libertad, igualdad y participación del pueblo. Por lo bajo hablamos de que sería bueno una dictadura, olvidando que ya las hemos tenido sin ningún beneficio. Por supuesto que no se discuten tales hechos históricos, que muchas veces no coinciden con la realidad. Citamos fuentes históricas como verdades indiscutibles, cuando la verdad histórica, como dice Willan James, no es lo que sucedió: es lo que juzgamos que sucedió. El correísmo que por conveniencia odia al presidente Noboa, aduce que es perseguido, cuando es el autor de una Constitución que lo permite todo: hiperpresidencialista, sin Corte Suprema de Justicia de última instancia, que separa Función Judicial de justicia indígena, con un Consejo de Participación “Ciudadana” y de Control Social parte del Estado, con jueces inferiores constitucionalistas y Corte Constitucional Suprema, con un Consejo de la Judicatura nominador de los organismos de control que, por las buenas o por las malas, hace lo que le ordena el Ejecutivo, el cual no puede renunciar a dejar de mandarlo (legítima defensa maquiavélica), con acciones extraordinarias de protección que puede echar abajo cualquier ley, reglamento o resolución. Y los supuestos “perseguidos judicialmente” hablan de lo injusta de su situación en un “Estado de derecho”, cuando el Art. 1 de la Carta Magna de Correa no lo consagra así sino como un “Estado constitucionalista de derechos y justicia”. Entonces, los afectados y enjuiciados se “fríen en su propio jugo”, como se dijo del fascismo de Mussolini. Y desprecian defenderse con argumentos de sus posibles o reales adversarios. Y la oposición, que es bienvenida cuando busca el bien común y de paso el poder, no discute y no refuta los actos del gobierno, sino que se convierte en juez y de inmediato lo condena sin acordarse lo que pensaba el año, el mes o el minuto anterior. No profundizan, como decía Hume: “Cuando me busco, no estoy en casa”. El cargo No refutado ni discutido apareció primero en Diario Los Andes.

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