La impunidad, equipaje del correísmo
2026-03-25 - 22:42
Por: Alfonso Espín El panorama político ecuatoriano atraviesa una de sus etapas más contradictorias y, para muchos, insultantes. Mientras el país intenta sanar las heridas de décadas de polarización y reconstruir un sistema institucional debilitado, la figura de Rafael Correa continúa proyectando una sombra de impunidad desde el extranjero. El descaro del exmandatario prófugo no reside solo en su situación legal, sino en el contraste obsceno entre su estilo de vida cosmopolita y la falta de transparencia de su organización política frente a las autoridades electorales. Es difícil procesar la imagen de un exjefe de Estado que, sentenciado por corrupción en el caso Sobornos, recorre el mundo dictando cátedra sobre ética pública y soberanía, desde foros académicos en Europa hasta encuentros políticos en América Latina, en los que Correa se presenta como una víctima de la persecución judicial, mientras elude sistemáticamente la Justicia de su propio país. Este nomadismo de lujo no es solo una afrenta al sistema judicial ecuatoriano, sino una burla a los ciudadanos que esperan que quienes ostentaron el poder máximo asuman las consecuencias de sus actos y, el cinismo alcanza su punto máximo cuando el sentenciado líder de la RC5 viaja y tuitea desde la comodidad de la distancia, mientras su movimiento político enfrenta serios cuestionamientos por no rendir cuentas sobre el financiamiento de sus campañas electorales, y más bien la excandidata a la Presidencia de la República, Luisa González, abandona el país, seguro para ponerse a buen recaudo de la ley. El Consejo Nacional Electoral (CNE) y la Contraloría han puesto la lupa sobre irregularidades que sugieren un manejo opaco de los recursos, fondos cuya procedencia sigue siendo un enigma para el escrutinio público y vale preguntarnos, cómo puede un movimiento que se autoproclama defensor del pueblo negarse a la transparencia más básica, pues la rendición de cuentas no es una opción ni una cortesía política; es una obligación democrática. El hecho de que la organización política de Correa arrastre inconsistencias en sus informes financieros mientras él se dedica a la crítica internacional, evidencia una desconexión moral profunda, pues los asambleístas correístas lanzan acusaciones sin fundamento y exigen transparencia al oficialismo, pero son oscurantistas en casa propia. Para Correa, las fronteras son permeables y las sentencias son meras sugerencias; para su partido, los plazos electorales y las auditorías parecen ser trámites que se pueden evadir mediante la retórica de la victimización. Este “descaro itinerante” socava la confianza en la democracia, pues envía el mensaje de que el poder político es un escudo permanente contra la responsabilidad. Es importante que la comunidad internacional empiece a ver más allá del discurso de persecución política del exmandatario, porque detrás de las conferencias y los viajes, hay un país que busca recuperar los fondos desviados y un sistema electoral que exige aclaraciones a posibles dineros sucios. Mientras Correa se da buena vida en hoteles lujosos de Carrasco en Montevideo, como sucedió en estos días y se burla de su sentencia, aupado por el Gobierno uruguayo actual, que no respeta a la Justicia ecuatoriana, por ser de la misma línea “ideológica” de Correa, aquí se dejan las cuentas pendientes, las deudas éticas sin pagar y una organización política con total descaro que se victimiza difamando al gobierno actual, en lugar de transparentar las acusaciones presuntas de la fiscalía nacional. Definitivamente, Ecuador merece líderes honestos, que den la cara, y no personajes delictivos que conviertan la evasión en un tour internacional. El cargo La impunidad, equipaje del correísmo apareció primero en Diario Los Andes.